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Contadores que cuentan

Trabajamos con y para personas. De ellas son las historias y nuestro el lugar donde
tienen voz. Todos tenemos una historia que contar y queremos compartirlas.

Estas son las historias de los Contadores en Uruguay.

Valentina

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“Mi primera clase fue una suplencia con alumnos de primaria. Varios alumnos me preguntan cuándo me voy a decidir por una profesión o la otra (contadora o docente) y en realidad a mí me hace feliz dedicarme a ambas.”

Desde que iba a la escuela tenía claro que quería ser contadora. Mi padre dirige un estudio contable y siempre me llamó la atención seguir con la empresa familiar. La carrera despertó mi faceta racional y más pragmática. Pero también sentía una gran atracción por la enseñanza de idiomas. Estudié griego, chino, portugués e inglés desde el preescolar. Cuando terminé mis estudios secundarios me planteé cómo poder seguir con esto que yo sentía que venía del corazón. Era mi pasión. Pensé en hacer traductorado, pero entre profesores, amigos y familia me asesoraron y terminé inscribiéndome en el Ánglo.

Mi primera clase fue una suplencia con alumnos de primaria. Me acuerdo que quedé exhausta pero me di cuenta de que era lo mío y que tenía ganas de dedicarme a eso. Varios alumnos me preguntan cuándo me voy a decidir por una profesión o la otra, y en realidad yo les cuento que a mí me hace feliz dedicarme a ambas. Mi forma de juntar los dos mundos (la docencia y ser contador) es dando clases particulares de inglés financiero y de negocios. Lo hago en mi oficina y también en empresas. Mis alumnos hoy son contadores, gerentes y ejecutivos.

Estudiar idiomas me fascina y tengo facilidad. Ahora estoy tomando clases de francés online los fines de semana. Eso lo hago por hobby. Me divierte. El chino es híper difícil. Son otros caracteres, otra forma de pensar, de concebir el idioma que no tiene nada que ver con nuestro alfabeto; ellos tienen representaciones en imágenes. Me encantan los idiomas.
La experiencia que viví con el viaje de Ciencias Económicas fue tan buena que ahora no puedo parar de subirme a los aviones porque busco repetir esos momentos de felicidad. Mi último destino fue Italia, en abril.