Memory lanza factura electrónica para contadores.

Ante una platea compuesta por más de 500 profesionales contables, con un estilo y una estética propios de las presentaciones de Apple, Roni Lieberman, director de Memory, la compañía pionera en capacitación y desarrollo de factura electrónica, presentó el nuevo producto de la empresa: la factura electrónica para contadores.

Los participantes pudieron conocer de primera mano la  herramienta, que permitirá a los contadores independientes agilizar y facilitar este tipo de facturación desde la web, incluso en dispositivos móviles, sin necesidad de utilizar ningún software de administración. Este tipo de factura se integra tanto al sistema contable Memory Conty como a las diferentes soluciones de Memory para facturación electrónica, lo cual permite ver en tiempo real desde cualquier dispositivo todos los movimientos de las empresas.

En una presentación que tuvo como  invitados especiales a Rafael Cotelo, Jorge Piñeyrua y Diego González, conductores del programa de Océano FM, “Segunda Pelota”, se entregó como regalo a los asistentes el nuevo producto. Los comunicadores reeditaron la acción realizada en el año 2014 junto a Memory titulada “Cuatro opinólogos y uno que sabe”, que les valió una Campana de Oro.

Además, se realizó el lanzamiento del Plan de Reconocimiento “Contadores con Memory”, que permitirá a los profesionales recibir premios por referir clientes a Memory, por ejemplo seis o doce meses gratis de hosting, pero también diversas actividades con los integrantes de “Segunda Pelota”, como compartir asados, idas al estadio “Luis Tróccoli” a ver a Cerro con Rafa Cotelo, entradas a shows de los protagonistas y demás actividades con los integrantes del programa.

Éste es un nuevo paso en la apuesta de la compañía por facilitar la adopción e integración de una herramienta que presenta varias ventajas comparativas frente a la facturación en papel, tanto a nivel organizativo como financiero y ecológico. “El uso de la factura electrónica es un cambio revolucionario, como el pasaje del correo postal al correo electrónico. Desde Memory hemos desarrollado un sistema simple, que proporciona una solución integral que incluye el software, el ingreso de datos, el testing y también los servicios de escribanos y gestores para las empresas que lo necesiten”, explicó Lieberman.

El lanzamiento se anticipa al plazo establecido por la Dirección General Impositiva (DGI) a los contadores para realizar el cambio de sistema, que será para la mayor parte de los casos entre 2018 y 2019. Sin embargo, tener la licencia no implica para el profesional la obligación de pasarse a la factura electrónica, sino que la obligatoriedad la dictaminará la DGI en función del monto de facturación. En este sentido, la Dirección de Rentas recientemente estimó que para 2019 se estaría arriba de las 100.000 empresas con facturación electrónica. La única excepción son las que facturan menos de $ 79.000 mensuales.

90% de las empresas con Factura Electrónica en 2019

El proyecto de Factura Electrónica se empieza a gestar en 2010, año en que Pablo Ferreri asume como titular en la Dirección General de Rentas (DGI) y fue uno de los proyectos insignia del quinquenio. El hoy subsecretario de Economía y Finanzas, nos cuenta los desafíos que afrontaron y las oportunidades que genera el nuevo sistema.

¿Cómo se gestó el proyecto de facturación electrónica que usted mismo ha calificado de revolucionario?

Asumo la titularidad de la DGI en marzo de 2010 y cuando hacemos la planificación de los proyectos que queríamos llevar adelante en el periodo, uno de los más importantes fue el de factura electrónica, enmarcado una de las líneas estratégicas que fue la intensificación de tecnología de punta tanto a lo interno de la organización como en la relación con los contribuyentes.

Un aspecto clave era mejorar la capacidad de documentación y registro de las transacciones económicas, ya que Uruguay venía atrasado en eso, porque en América Latina, en general de la facturación en papel se pasó a un esquema intermedio que eran las impresoras fiscales, máquinas que se adosaban a las cajas registradoras e iban guardando en papel toda la información. Al final del día, vía celular, se pasaban los datos a la Dirección General Impositiva. Como Uruguay nunca lo implementó teníamos dos alternativas: o sumarnos a la impresora fiscal o dar un salto mucho más ambicioso, que era saltearnos ese paso e ir directamente a la factura electrónica que solamente estaba empezando a desarrollarse en México, Chile y Brasil.

Nos jugamos ir directo a la factura electrónica, lo que fue muy bueno para la DGI porque sirvió para encaminar a toda la organización detrás de un proyecto, que también generó cosas muy buenas hacia adentro.

Otro aspecto clave fue que lo trabajamos desde un primer momento con el sector privado, que identificó que había capacidad de mejorar la eficiencia y reducir costos, entre otros beneficios. A nosotros también nos servía, por lo que logramos una sinergia positiva muy fuerte. Si lo hubiera querido hacer solo el sector privado no hubiera podido, y si nosotros lo hubiéramos querido impulsar de manera obligatoria tampoco hubiera sido posible. Así que al trabajar todos juntos funcionó muy bien, hicimos un plan piloto de 20 empresas, donde tuvieron un protagonismo muy fuerte las grandes cadenas de supermercados.

¿Cómo se evaluó el plan piloto?

Tienda Inglesa fue donde emitimos la primera factura electrónica, después siguieron algunas administradoras de crédito, Antel, y algunas otras empresas. Generamos un universo chico pero que cubriera la mayor cantidad de variantes de emisión de documentación.

Ese plan piloto funcionó bien, tuvimos mucho asesoramiento del exterior, fundamentalmente de Chile, pero también de Brasil y México. Hicimos una inversión de tecnología muy fuerte y dedicamos recursos humanos capacitados.

Definir la idea, armar el plan piloto y diseñar el sistema, nos llevó parte del 2010 y el 2011. Así que en 2012 las empresas comenzaron a facturar electrónicamente en el marco del plan piloto.

¿Cuál fue el siguiente paso?

Una vez que la primera etapa quedó operativa comenzamos a agregar empresas. La DGI tiene un cronograma, que propone que hacia 2019, de manera obligatoria, vayan entrando contingentes cada vez más grandes de empresas. El plan es obligar primero a las más grandes para luego exigirlo a las más pequeñas. Creemos que un 90% de las empresas uruguayas estará facturando por el nuevo sistema en 2019.

Eso significa un cambio radical, porque implica tener prácticamente toda la documentación del Uruguay en sistema digital; de los que venden pero también de los que compran, entonces eso va a ser un ahorro de costos gigantesco para las empresas.

Los cambios logísticos son muy fuertes y para la DGI, la disponibilidad de información en tiempo real cambia totalmente, así como también cambia la forma de generar las inspecciones.

¿Por qué?

En el pasado y en parte actualmente, hay que ir a buscar la documentación a la empresa para ver si tiene alguna inconsistencia. A partir de ahora todo eso es previo y se pueden realizar todos los cruces de información. Va a ser más eficiente porque cuando se llama a un contribuyente es porque se sabe que tiene un problema. La tasa de éxito en las inspecciones es mucho más alta pero además evita molestar a quienes no tienen problemas.

Realmente es un salto cualitativo y cuantitativo gigantesco y también implica un desafío de segunda generación. El primero es implementar el sistema, que funcione bien, conectar toda la información, pero después que se tienen millones de datos el desafío pasa por trabajarlos bien.

¿Qué se hace con esos datos?

Si esos datos no se trabajan bien son simplemente un montón de basura. El potencial está si son bien explotados. Entonces, la DGI en paralelo a la expansión del sistema, ha ido trabajando en herramientas de business intelligence, ha invertido mucho en su departamento de fiscalización para tener un software que permita hacer un análisis de la información mucho más potente.

Mientras se expande el sistema se va trabajando en eso y después todo converge. Realmente fue una ecuación ganar-ganar. Los comerciantes y los empresarios honestos que están cumpliendo con sus obligaciones vieron una oportunidad de reducción de costos, porque toda la logística se simplifica. Imaginemos los costos que implica alquilar habitaciones, depósitos para guardar toneladas de documentos. Para la DGI también era muy positivo. Veíamos que los únicos que perdían eran los que evadían impuestos y con esto se les complicaba bastante.

Es una iniciativa que a nivel organizacional fue un desafío muy importante; implicó un desafío tecnológico y organizacional porque había que estar preparado para todo lo que implicaba, que fue muy fuerte y que salió muy bien. A nivel personal es un orgullo y una satisfacción muy grande de ver que hoy eso camina como debía caminar y que uno fue un poco el “padre de la criatura”.

¿Cuál es su vínculo hoy con ese proceso?

Es más que nada institucional, porque el Ministerio es jerarca de la DGI. Además de lo institucional tengo muchos amigos y gente con la cual compartimos muchas cosas. Pero hoy no estoy en el día a día del proceso.

¿Cuáles fueron los puntos más desafiantes durante el proceso?

Las empresas que participaron en el plan piloto lo hicieron de manera voluntaria por lo cual no había resistencia al cambio, al contrario. Lo más complejo fue la generación de un sistema que fuera útil para todos los tipos de negocio. Los protocolos tecnológicos y conceptuales, que nos llevaron casi un año. Más allá de los problemas, fue una experiencia positiva en la que hubo que poner mucha energía.

¿Cómo está funcionando actualmente?

Actualmente, más del 40% de la documentación en Uruguay se emite electrónicamente. El sistema está funcionando dentro de lo que teníamos previsto, y en términos de volumen, ya van más de 1.000 millones de documentos emitidos.

Las primeras obligadas fueron las 250 empresas que, por su volumen, están en la categoría de grandes contribuyentes. Luego se fueron sumando otras por franjas de facturación. Ese tope va a seguir bajando año a año.

¿Hay algún costo adicional para las empresas?

Además del certificado de firma digital, que cuesta unos US$ 100, el único costo es el software que deben adquirir las empresas. Pero como contrapartida están los ahorros que se generan, que en general son, en el mediano plazo, bastante mayores que los costos que generan. Además la inversión inicial, durante un lapso determinado es considerada en un 70% como pago a cuenta de impuestos. En su momento hubo un esquema de estímulos fuerte para que las empresas se adhirieran al plan.

La DGI certifica que las ciertas empresas proveedoras de software ofrecen sistemas que cumplen con los parámetros necesarios para intercambiar la información eficientemente.

¿Ha influido este proceso en la caída de la evasión?

Creo que es algo que comienza a colaborar de manera importante. Al poder contar con tanta información se van a poder generar más controles. Yo diría que recién ahora está tomando una masa crítica fuerte como para poder ser una herramienta importante.

Empezó a facturarse en 2012 -2013, así que recién van tres años desde que se empezaron a sumar empresas al sistema, pero ahora ya hay una masa crítica que permite utilizar de manera potente la información. Y eso va a ir creciendo.

Desde hace unos años, Uruguay tiene la tasa de evasión del IVA más baja de América Latina, y está en el entorno del 13%. Con estos esquemas masivos se van cerrando un montón de puertas a la evasión.

¿En la era de la vulnerabilidad digital, cuáles son los niveles de seguridad del sistema?

Se trabajó mucho en lo que es el cifrado digital, la firma digital, el PIN, varios elementos de seguridad que generan un esquema bastante confiable. Por lo que tengo entendido, hasta ahora no se han generado problemas.

También hay pensados sistemas de contingencia en caso de que las empresas no puedan facturar electrónicamente. Al final del día o cuando se restablezca la posibilidad se ingresa toda la información digitalmente.

¿Cuál es el paso siguiente?

Hay que tener la cabeza abierta para innovar. Creo que el paso siguiente es completar la universalización del sistema. Una vez que se tiene toda la documentación de compra y de venta de una empresa, con pocos datos más, como el stock inicial para poder cerrar la ecuación de ventas, más el dato de salarios y cargas sociales, uno puede tener toda la información importante a los efectos fiscales. Por lo tanto, si tengo todas las compras y todas las ventas y pido esos otros tres datos, puedo liquidar los impuestos sin la necesidad de que las empresas lleven contabilidad.

Brasil, que en algunos ámbitos ya tiene universalizado el sistema, ha dejado en algunos casos de requerir la obligatoriedad de llevar la documentación contable. Por lo tanto aquí podemos pensar, a mediano plazo, en ese paso para continuar reduciendo costos y complicaciones a los contribuyentes.  La redefinición de la profesión contable creo que es una muy buena noticia y un gran desafío porque los contadores dejarían de ser meros tenedores de libros para enfocar la profesión a agregar verdadero valor a sus clientes.

Fuente: http://www.dnegocios.uy/articulo/1224/el-90-de-las-empresas-usara-factura-electronica-en-2019

El objetivo de la F. E es quitarle costos a las empresas

El 20 de agosto se cumplieron cuatro años de la emisión de la primera factura electrónica. El director nacional de Rentas, Joaquín Serra, y el director de la Unidad Informática de la DGI, Daniel Laffitte, evalúan la marcha del nuevo sistema y los planes para la universalización prevista para 2019.

 

¿Cumplidos cuatro años del arranque del sistema Factura Electrónica, cómo marcha el proceso de implementación?

Joaquín Serra: El objetivo de la implementación del sistema de Factura Electrónica fue favorecer el comercio electrónico, quitarle costos a las empresas para el manejo de su documentación interna y la que necesitan a los efectos del control fiscal, así como minimizar costos de almacenamiento de datos y de recuperación de la información.

También permitirá hacer más eficaces los controles, pero el objetivo principal es contribuir al desarrollo de nuevas formas de comercio digital.

El proyecto comenzó en 2011, impulsado por DGI, pero con el apoyo inmediato de un grupo de empresas que se ofrecieron para colaborar en un plan piloto. En ese primer grupo hubo grandes superficies, prestadores de servicios, Antel, Unilever, entre otras.

Daniel Laffitte: La idea fue conseguir un grupo de empresas representativas de la actividad comercial, dejando para otro momento situaciones más complejas de administrar, que pudieran retrasar la salida del sistema. Ese fue el criterio de la selección inicial.

¿Cómo evalúan el plan piloto?

DL: Cuando surge el proyecto había un régimen de documentación muy viejo que estaba conspirando contra un funcionamiento correcto; y eso hacía que DGI diera muchos regímenes especiales. Se hizo una primera evaluación vinculada a una solución por el lado de los controladores fiscales, estandarizada en otros países como Brasil y Chile. Cuando asume Pablo Ferreri como director general de Rentas, se decide implementar Factura Electrónica y Ticket Electrónico.

Se alinearon los astros, nos subimos todos al mismo carro y comenzamos a andar. Empezaron a surgir cosas que no teníamos y eran difíciles de implementar como la ley de firma electrónica, en lo cual Agesic nos ayudó bastante.

Luego empezamos con los intereses cruzados, pero se terminó consensuando una solución que servía tanto para las empresas como para la DGI.

JS: Y también lo que se dio en ese momento fue un régimen de beneficios fiscales para incentivar el desarrollo del sistema. Uruguay es el único caso en el mundo en que se dio esta situación.

¿Cuál es el rol de los proveedores tecnológicos en el nuevo esquema?

DL: Desde el día uno involucramos a las empresas de tecnología, a través de su gremial, la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (Cuti). Los llamamos a participar; hicimos un fast track informativo para poder evacuar todas las dudas que surgían desde las empresas de software. Desde entonces hemos tenido distintas reuniones con las empresas del sector, no solo a nivel de aspectos operativos sino hasta imaginar juntos nuevas funcionalidades en función de la demanda.

¿Qué plazo se maneja para la universalización del sistema?

JS: Del proyecto inicial formaban parte las empresas que recién mencionamos; después la DGI dejó un régimen voluntario de incorporación con el incentivo fiscal, pero luego fue haciendo obligatoria la incorporación de algún tipo de contribuyente. Eso fue para algún tipo de giro, como free shop y grandes contribuyentes.

El año pasado nos propusimos generar un cronograma que diera una señal clara de cuál iba a ser el ritmo que íbamos a seguir para universalizar el sistema. Según el volumen de ventas de las empresas es que se irán incorporando, por franjas, hasta 2019.

Para los pequeños contribuyentes, unipersonales y pequeños comerciantes, está planteado hacer una solución gratuita que la proveería la DGI.

En el momento de pensar la universalización, lo que discutimos fue que íbamos a tener que poder dar respuesta mucho más rápido a todo el trámite de aprobación y homologación de los emisores. Como ya había un grupo de proveedores tecnológicos que habían acreditado buena calidad en sus servicios y buen nivel de prestaciones, generamos un sistema más rápido para aprobar nuevos emisores electrónicos cuando se postulan a través de un proveedor ya habilitado.

DL: Una de las oportunidades de mejora que surgieron en la primera etapa fue que las empresas que empezaron a subirse no sabían cuáles eran los proveedores disponibles. Entonces terminaron cayendo en dos o tres que eran los que hacían más publicidad. Pero había proveedores para empresas de todos los tamaños.

Un segundo escalón eran los proveedores habilitados, a los que DGI les pide que muestren su capacidad de brindar determinado nivel de servicios.

¿Hay beneficios para que las empresas adopten soluciones de software?

JS: Se renovó el sistema de beneficios y se incorporaron nuevas modalidades, ya no solo hay un beneficio fiscal para adquirir equipamiento sino que también se permite financiar parte del software, en caso de un contribuyente de menor escala.

DL: Estas soluciones que se homologaron ahora, que se llaman SaaS, en la primera etapa estaban afuera. En esta etapa se agrega que la contratación del servicio, por lo menos la implementación básica que requiere testing, compra de un certificado, poner a andar la solución, quedara contemplada.

¿Cuál es el volumen de empresas que ya están facturando electrónicamente?

DL: Al 1 de agosto de 2016 teníamos 1.044 empresas en fase de testing y 1.243 en certificación. Hoy tenemos 3.334 emisores autorizados operando.

¿Cuál sería el universo total previsto para el 2019?

DL: Estaremos arriba de las 100 mil empresas.

JS: Es muy importante el impacto que tienen estas 3.500 empresas, que representan casi el 50% de la documentación total. Esperamos a fin de año alcanzar casi el 60% de todos los documentos con las distintas empresas que se van a ir autorizando como emisores electrónicos.

¿Cómo evalúan el proceso de implementación en comparación con otros países?

DL: Es difícil compararse con otros países porque los regímenes son distintos. Por ejemplo, Brasil no tenía e-ticket hasta el año 2014. En Chile pasó algo parecido. Creo que en el mundo no hay dos modelos de factura electrónica iguales. Todos los países van adaptándolo de acuerdo a las características de cada país. Por eso no es fácil comparar. Brasil, por ejemplo, lo hizo de entrada prácticamente obligatorio para un gran número de contribuyentes lo cual generó mucho volumen inicial. Chile, al revés, lo hizo voluntario desde el día uno con lo cual tuvo un crecimiento muy paulatino y recién hace dos años obligó a que casi todas las empresas se subieran. México, en cambio, se basó en un esquema distinto, tercerizando todo el envío entre la administración y las empresas.

¿Estamos mostrando la experiencia uruguaya en otros países?

JS: Entre distintas administraciones tributarias hay sistemas de intercambio de información. Hemos presentado el caso en Paraguay, y Colombia nos pidió hace poco concurrir al país para ver cómo fue la experiencia. Sin duda ha sido una experiencia bastante rápida y exitosa.

DL: En el año 2008, el Centro Interamericano de Administradores Tributarios hizo un trabajo para armar un manual de buenas prácticas de factura electrónica. La idea era que cualquier administración que fuera a adoptar un sistema de facturación electrónica tuviera por lo menos las líneas básicas de las normativas a cumplir, lo que había que hacer para garantizar la autenticidad de los documentos, al igual que la calidad de los emisores y receptores. Se armó un gran check list con lo que era necesario hacer. Nosotros empezamos a trabajar  sobre eso y luego hicimos la evaluación de los líderes en este tema. Los líderes son claramente Brasil, Chile y México, los tres con sistemas bien distintos.

¿Qué beneficios cuantificables ha tenido para la DGI la implementación del sistema?

DL: En principio, toneladas de información, que estamos comenzando a procesar. Por otro lado el sistema habilita a que los controles sean mejores para no molestar a quien no merece ser molestado.

JS: Hay una cantidad de anexos que tienen que presentar las empresas sede en los cuales tenemos información de las ventas y las compras realizadas a otras empresas. En la medida en que podamos universalizar la factura electrónica ese tipo de anexo lo vamos a ir eliminando. No es que accedamos a información nueva sino que la vamos a tener de otra forma y antes. Eso implica mejorar los controles, porque se pueden detectar anticipadamente las inconsistencias.

También tiene una mejora para las empresas que van a evitar algunas declaraciones juradas. Por eso precisamos que se siga extendiendo el sistema.

¿Una vez que esté implementado totalmente el sistema, cuál va a ser el próximo paso?

JS: A pesar de ciertas particularidades, es claro que la disponibilidad de información de este tipo va a permitir seguir simplificando las declaraciones juradas y por consiguiente bajando los costos de cumplimiento de las empresas.

Cuál va a ser el modelo todavía no está definido, pero ya vamos pensando cómo podemos, inmediatamente que tengamos la información universalizada, empezar a simplificar más los procedimientos.

Hay unas 60 mil personas a las que todos los años, entre contribuyentes del IASS y el IRPF, les enviamos un borrador de la declaración jurada anual en el cual constan todos los ingresos, las retenciones y las deducciones, y les sugerimos que si están de acuerdo la aprueben. Ésta es una forma más sencilla de presentar su declaración anual, con la posibilidad, incluso, de agregar algún campo como deducciones de créditos hipotecarios o gastos de alquiler.

Este tipo de cosas son las que vamos a poder ir pensando en la medida en que tengamos más información.

¿Cuáles son los aspectos más importantes para la seguridad del sistema?

DL: La seguridad está en las dos puntas. Nosotros, como depositarios de información de terceros, desde el día uno tenemos un gran foco en la seguridad. En el futuro vamos a tener más foco todavía. Trabajamos con Agesic codo a codo y estamos permanentemente tratando de adoptar las mejores prácticas en materia de seguridad.

También vemos mucha inconsciencia por parte de las empresas respecto al tema de la seguridad, sobre todo a nivel tecnológico y con el uso de la firma digital. En las charlas que damos hacemos particular hincapié en que tienen que tener mucho cuidado con ese manejo.

¿A qué cosas hay que prestar atención en materia de seguridad?

DL: En primer lugar la guarda y la administración del certificado digital. Otros aspectos tienen que ver con la guarda de la documentación. La empresa tiene que garantizar que sus documentos están en un medio seguro y que existe respaldo. El hecho de que una empresa tercerice en un proveedor de servicios su información no le quita la responsabilidad de tener que tener la documentación. En ese tema insistimos mucho.

Cuando se homologan los proveedores de servicios habilitados justamente una de las cosas en que nos fijamos es que tengan buenas políticas de seguridad.

Estamos llegando a los cuatro años con 1.100 millones de documentos. No hay ningún otro proyecto en Uruguay que haya generado estos volúmenes de firma electrónica.

¿Qué costo tiene el certificado de firma electrónica y quien lo emite?

DL: El costo está asociado con la validez de cada certificado, y los emisores habilitados son Abitab y El Correo, que han sido homologados por la Unidad de Certificación Electrónica de Agesic. El costo de un certificado por un año está en el entorno de los $ 2.400, a lo que se agrega el Token que oscila entre US$ 30 y US$ 40.

¿Qué impacto ha tenido el sistema en empresas, como por ejemplo, las imprentas?

DL: Al principio generó mucho miedo pero lo cierto es que si hubo impacto es pequeño. El régimen fue muy paulatino lo que dio tiempo a las empresas a acomodarse. Todavía hay muchos casos en los que sigue habiendo emisión en papel, sobre todo en los casos en que el destinatario es el consumidor final.

JS: También se dio el caso de que grandes imprentas se reconvirtieron o adicionaron a sus líneas de negocios los servicios de Factura Electrónica.

Fuente: http://www.dnegocios.uy/articulo/1225/el-objetivo-de-factura-electronica-es-quitarle-costos-a-las-empresas

Factura electrónica al alcance de todos

Memory lanza dos productos para Pymes y profesionales; no requieren instalar ningún software.

Sin instalar nada y hasta desde el celular. Así funcionan las nuevas soluciones de factura electrónica que lanzó Memory en agosto y que busca atender la necesidad de dos grupos, pymes y profesionales.

«Las desarrollamos porque vimos que en el mercado se generaron necesidades en dos tipos de clientes, pequeñas empresas que ya tenían su propio software de gestión hecho a medida y no querían o podían cambiarlo para ingresar a la factura electrónica y profesionales que por el volumen de facturas emitidas no querían instalar una herramienta más poderosa», indicó Federico Hornes, gerente comercial de la compañía.

Para los primeros, Memory creó Conexión Factura Electrónica. Se trata de una API (Interfaz de Programación de Aplicaciones, por sus siglas en inglés) que se suma al software que utiliza el cliente y se conecta al sistema de factura inteligente de Memory alojada en la nube. Esta genera la factura y la envía a la DGI, detalló.

«El cliente no tiene que hacer nada extra. Todos los comprobantes (facturas) que emite el cliente son enviados automáticamente a los diversos actores que participan del proceso. Además, el módulo de facturación electrónica funciona en la nube y se conecta con nuestro servicio de almacenamiento de documentos —también en la nube— que los guarda durante cinco años, el tiempo que exige DGI en este momento», agregó.

Si bien el tiempo de implementación puede llegar a durar dos meses el cliente «nunca para su actividad». «Nosotros nos contactamos con el desarrollador del software y hacemos todo el proceso con ellos. En ningún momento el cliente para», aseguró.

Para implementarlo, se deberá desembolsar entre US$ 2.000 y US$ 5.000 —por primera y única vez por la licencia— y dependerá de factores como la complejidad del sistema y la gestión de la empresa (cantidad de comprobantes, si posee varias sucursales, si van a usar diferentes módulos, entre otros detalles). Luego se abona un mantenimiento mensual que varía entre $ 1.500 y $ 3.000, de acuerdo a la cantidad de comprobantes que emita.

En paralelo a este producto, Memory también lanzó Factura Electrónica Express, un servicio que funciona en forma online y 100% en la nube, tanto para PC como para dispositivos móviles. «No requiere ningún software. Solo hay que registrarse e ingresar a una página web logueado. Una vez ahí se ingresan los datos de las facturas que recibe el cliente y se transforma en factura electrónica que es enviada a la DGI», detalló Hornes. Este servicio es propicio para empresas pequeñas o profesionales que no emitan más de 100 comprobantes al mes. Para el ejecutivo, se trata de un producto «ideal para aquellos que si bien facturan mucho, emiten pocos comprobantes».

En el caso de optar por esta opción, hay que abonar una licencia inicial que está entre US$ 2.000 y US$ 2.500 (según la cantidad de facturas emitidas) y luego un costo mensual que oscila los $ 1.500».

Desde el lanzamiento, entre ambas propuestas ya poseen cerca de 100 usuarios, principalmente en el formato Factura Electrónica Express.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/el-empresario/factura-electronica-alcance-todos.html

Memory realiza charlas sobre facturación electrónica en todo el país. Anotate para la próxima.

“Cambiá tu día de miércoles” vuelve a Montevideo, mientras que la empresa continúa en un ciclo por todo Uruguay.

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Memory realiza charlas sobre facturación electrónica y recorre Uruguay

Con casi 3.000 empresarios y profesionales formados en el nuevo sistema de facturación electrónica, Memory, empresa líder en soluciones informáticas para compañías, vuelve a Montevideo con sus tradicionales charlas “Cambiá tu día de miércoles”, un ciclo de desayunos de trabajo especializado en el tema.

Las capacitaciones sobre la nueva herramienta son el broche de oro a dos décadas de talleres sobre temas contables y tributarios, que permitieron formar a unas 30.000 personas en aspectos administrativos.
“Nuestros desayunos de trabajo han congregado a cientos de empresarios y profesionales, que cada vez se interesan más en un tema que ofrece numerosos beneficios organizativos, financieros y hasta ecológicos. En dos ocasiones llegamos a reunir más de 700 personas en charlas masivas realizadas en Movie Center. Ese es el espíritu con el que recorremos el país”, afirmó el contador Federico Hornes, gerente comercial de la compañía.
El año pasado, Memory desarrolló los encuentros “Cambiá tu día de miércoles”, recientemente retomados, a los que sumó el ciclo “Cuatro opinólogos y uno que sabe”, realizado junto a la agencia Cardinal, en el que los comentaristas del programa radial “Segunda Pelota” abordaron el tema con humor y dieron pie a Roni Lieberman, CEO de la empresa, para compartir sus conocimientos técnicos con cientos de gerentes y ejecutivos. Esta campaña informativa recibió la Campana de Oro en la categoría “Promociones” durante el festival de publicidad homónimo, organizado por la Cámara de Anunciantes del Uruguay.
En 2016, Memory ha hecho una fuerte apuesta al interior del país, organizando charlas en Salto, Paysandú, Mercedes, Colonia, Trinidad, Maldonado y Libertad. “En todos los casos buscamos transmitir la importancia de no dejar la capacitación para último momento, porque la puesta en marcha del sistema lleva varios meses y los empresarios se arriesgan a recibir sanciones si no lo aplican en tiempo y forma. Además, este año termina el beneficio fiscal de descuento del 50% de la inversión en el IRAE, por lo que es importante asistir a las charlas lo antes posible”, apuntó Hornes.
Según los últimos datos de la Dirección General Impositiva (DGI), hasta el mes de junio se habían incorporado unas 4.000 empresas al sistema. Las fechas clave son el 1º de junio y el 1º de diciembre de cada año, cuando se incorpora un nuevo grupo en función de su nivel de facturación. Para fin de año se habrán incorporado 4.000 compañías más, a las que se sumarán otras 10.000 en 2017. La intención de las autoridades es llegar a 2019 con facturación electrónica en todas las empresas del país que facturan más de $ 79.000 al año.
La empresa complementa la información brindada en sus charlas con la entrega de un manual, disponible en http://www.memory.com.uy/, en el que se dilucidan las preguntas más frecuentes sobre el mecanismo.
Para inscripciones a “Cambiá tu día de miércoles” y para informarse más sobre el ciclo de conferencias, los interesados pueden consultar por vía telefónica, a través del 2709 9555, o en http://www.memory.com.uy/factura_electronica/

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Memory y BBVA se unen en un acuerdo

Trato Hecho

Memory y BBVA se unen para potenciar la capacidad de gestión de las pymes, otorgando préstamos para financiar la adquisición de soluciones tecnológicas.
La desarrolladora de software Memory y el banco BBVA sellaron una alianza orientada a facilitar el acceso de las empresas, en especial del sector pyme, a soluciones tecnológicas que permitirán potenciar su capacidad de gestión.

En el marco de este acuerdo, BBVA financiará la compra de los diferentes productos de Memory mediante diferentes opciones, como créditos a tasa 0, leasings y préstamos amortizables hasta en 48 cuotas. Además, hasta el 15 de octubre, los usuarios de la tarjeta de crédito corporativa del banco se beneficiarán con un descuento del 20% al adquirir las soluciones tecnológicas.

“La firma de este convenio representa una gran oportunidad para que las empresas se apoyen en nuestros desarrollos, en los cuales ya confían más de 20.000 pymes, para fortalecer y profesionalizar su estructura”, destacó el Cr. Federico Hornes, gerente comercial de Memory.

En particular, el ejecutivo hizo hincapié en la posibilidad de acceder a la herramienta generada para que las firmas se incorporen al sistema de facturación electrónica que impulsa la Dirección General Impositiva (DGI). “Nuestra solución incluye la provisión de un software que se ajusta totalmente a las disposiciones de la DGI, y también abarca la realización de los diferentes trámites que se deben efectuar para homologar y poner en producción los sistemas de facturación electrónica dentro de cada empresa”, comentó Hornes.

El portafolio de productos de Memory también está conformado por los programas Conty (contabilidad), Worky (liquidación de sueldos y relaciones laborales), Fígaro (facturación, administración y gestión comercial).

Por su parte, Diego Vecino Responsable de Segmento Empresas de BBVA afirmó que “este acuerdo es una muestra más del apoyo y compromiso del banco con las empresas del segmento que reconocemos son el motor que impulsa el desarrollo económico y social de Uruguay”.
“BBVA busca ser el banco de las Pymes y es por esto que se está trabajando desde hace un tiempo en ofrecer una oferta de valor de calidad que aporte a este segmento herramientas que le faciliten el día a día. Además estamos convencidos que un ítem fundamental es la formación y el reconocimiento para este segmento motivo por el cual hemos lanzado hace ya un año nuestro programa Camino al éxito que busca llegar a las Pymes desde otro lugar, afirmó Diego Vecino.

Fuente: montevideo.com.uy

 

Memory recorre el interior

Comenzará con desayunos de trabajo en Libertad y Mercedes, y continuará en junio con Paysandú, Salto, Colonia, Trinidad y Maldonado.

El ciclo de conferencias, que se desarrollará en el Centro Comercial e Industrial de cada localidad, comenzará el jueves 19 de mayo en Libertad, y continuará el martes 24 en Mercedes. En julio habrá una agenda similar que contemplará las ciudades de Paysandú, Salto, Colonia, Trinidad y Maldonado.

El contador Federico Hornes, gerente comercial de Memory, explicó que la intención es interiorizar a todos los empresarios sobre la importancia de homologar su condición de emisores de factura electrónica para cumplir con la nueva normativa dispuesta por la Dirección General Impositiva (DGI).

“En la actualidad, hay unas 4.000 empresas dentro del sistema, de las cuales unas 600 todavía están en fase de prueba, y el miércoles 1º de junio vencerá el plazo otorgado para otras 2.000. Es importante tener en cuenta que la implementación del sistema insume entre dos y tres meses, y su incumplimiento implica sanciones, multas, recargos y suspensión de certificados.

Queremos llegar con este mensaje a todos los departamentos, para que cada empresario pueda cumplir en tiempo y forma con la normativa”, indicó Hornes.

La DGI realizó una clasificación de las empresas de acuerdo a su facturación, estableciendo plazos de homologación el 1º de junio y el 1º de diciembre de cada año hasta 2019. La única excepción son las que facturan menos de $ 79.000, pero el resto debe adquirir el hardware y el software necesarios para implementar el sistema. Memory dispone de estos servicios, cuyo costo real puede ser reducido un 50% aplicando las deducciones tributarias aprobadas por la DGI.

Fuente: espectadornegocios.com

Además de ofrecer las herramientas necesarias para poner en marcha el sistema de facturación electrónica, la empresa ofrece talleres y conferencias gratuitas, facilitando a los usuarios un manual de uso en el que es posible encontrar las respuestas a las preguntas más frecuentes y buscar soluciones inmediatas (www.memory.com.uy).

Fuente: CUTI

La Revolución “Facturera” arranca su gira.

El proceso de generalización del uso de la factura electrónica en todo el país y en todas las empresas ya empezó y se prevé esté culminado en 2019. En ese contexto la empresa Memory, especializada en software administrativo, tomó la bandera de la #revolución y se embarcó en una gira “pueblo a pueblo” con el objetivo de difundir el uso de la factura electrónica.

La pueblada comenzará con desayunos de trabajo en Libertad (jueves 19 de mayo) y Mercedes (martes 24), para luego subir hasta la “heroica” Paysandú y Salto, pasando luego por Colonia, Trinidad y Maldonado.

 

Federico Hornes, gerente comercial de Memory, explicó que la intención de este ciclo de conferencias es interiorizar a todos los empresarios sobre la importancia de homologar su condición de emisores de factura electrónica para cumplir con la nueva normativa dispuesta por la Dirección General Impositiva (DGI).

“En la actualidad, hay unas 4.000 empresas dentro del sistema, de las cuales unas 600 todavía están en fase de prueba, y el miércoles 1º de junio vencerá el plazo otorgado para otras 2.000. Es importante tener en cuenta que la implementación del sistema insume entre dos y tres meses, y su incumplimiento implica sanciones, multas, recargos y suspensión de certificados. Queremos llegar con este mensaje a todos los departamentos, para que cada empresario pueda cumplir en tiempo y forma con la normativa”, indicó Hornes.

La DGI realizó una clasificación de las empresas de acuerdo a su facturación, estableciendo plazos de homologación el 1º de junio y el 1º de diciembre de cada año hasta 2019. La única excepción son las que facturan menos de $ 79 mil, pero el resto debe adquirir el hardware y el software necesarios para implementar el sistema. Memory dispone de estos servicios, cuyo costo real puede ser reducido a la mitad aplicando las deducciones tributarias aprobadas por la DGI.

Además de ofrecer las herramientas necesarias para poner en marcha el sistema de facturación electrónica, la empresa ofrece talleres y conferencias gratuitas, facilitando a los usuarios un manual de uso en el que es posible encontrar las respuestas a las preguntas más frecuentes y buscar soluciones inmediatas.

Fuente: negocios.uy